Tu palabra llega,
brisa de luz, calmando
el tránsito de Vulcano.
Ardor que penetra
hasta el centro de mi ser.

Miro esta urdimbre del día,
ya amanecido,
y me dejo seducir
por tu presencia.
Claridad que me abraza.

Estás
en cada rincón de mi alma,
caricia que duele
y salva.

 

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